De Dylan y Brandon al otro bando

Siempre he dicho que tele5 me sacó del armario. Entre las chicas que Emilio Aragón elegía para sus Vips Noche y la acertada decisión de emitir Sensación de Vivir,  empecé a despuntar en algo que al principio me parecía horrible y espantoso: Ser lesbiana, con lo fea, larga y difícil  que me parecía aquella palabra.

Por aquel entonces yo compartía habitación con mi tía, aquella con la que me llevaba tan mal pero que luego me llevaba a dar largos paseos en bicicleta. Teníamos  aquellas camas que por el día estaban recogidas y parecían ser un armario, dejando el cuarto despejado hasta que  por la noche se bajaban como si hubieran estado allí todo el tiempo.  Pues allí, ocultas a los ojos de cualquier visitante curioso, estaban las fotos que yo pegaba de los personajes de Sensación de vivir.  Estaban Kelly, Brenda, Donna y Andrea. Bueno miento, Andrea no, que todos sabemos que era la fea, la pobre y la judía. También estaban Dylan y Brandon, pero es que tenía que despistar sobre mis preferencias.

Por las noches, antes de dormir, miraba suspirando hacia arriba, donde tenía a aquella cuadrilla de inverosímiles. Recuerdo que mi única preocupación por aquel entonces era decantarme por Brenda o por Kelly. No lo tenia demasiado claro ¿La rubia o la morena?

De cara al público yo era súper de Dylan que era el malote y el guay, nada que ver con el blando de Brandon. A mi madre, por supuesto, esta cuestión no le debió quedar muy clara porque cuando regresó de sus vacaciones de Torrevieja, donde todo el mundo sabe que hay un mercadillo de kilómetros y kilómetros de gitanas gritando sus bragas en oferta, de su maleta, en lugar de parecer el tupé de Dylan, aparecieron los odiosos hoyuelos del blandito. En el colegio, con Brandon Walsh protegiéndome los inminentes pechos, corrí la voz de que mis gustos habían cambiado.  Total, lo mismo me daba uno que otro. Nadie me creyó.

Supongo que fue en esa época de despertar sexual potenciado por tele5 cuando más o menos empecé a ser consciente de la putada que me venía por delante.

Era inevitable repetirme una y otra vez para mis adentros: “manchurriana exiliada, huérfana de padre y lesbiana”. Menudo curriculum.  Me parecía súper injusto que nosotras fuésemos LESBIANAS y ellos GAYS, así que mi intención era curarme y alejarme de aquel adjetivo calificativo como fuera.

Estuve intentando engañarme hasta que Whitney Houston se catapultó a la fama con el disco de El guardaespaldas. Recuerdo que la primera vez que vi el videoclip de “I will always love you”, supe que estaba perdida, que hasta allí había llegado. Me dije: “Por si no fuera poco decir en tu familia que te gustan las mujeres, encima di que te gustan negras!” No es que en mi familia sean racistas ni mucho menos, pero es verdad que viniendo de un pueblo mínimo de Cáceres, ver un negro o un chino era como que la realidad superaba la ficción. Cada vez que en la tv salía Steve Urkel, mi abuelo decía: “Madre mía, ¡no hay más que negros en la tele!” y echaba una carcajada como si todo aquello le pareciera de otra galaxia.

 

En un intento de discreción y camuflaje, en las paredes de mi habitación empecé a pegar pósters de El Guardaespaldas, como si fuera normal que aquella película normalucha fuera la preferida de una niña de 13 años que se las daba de entendida cinematográfica.

Junto a las 300 fotos de Whitney, sospechosamente aparecía alguna de Kevin Costner, ¡con la grima que me daba!  Pero me parecía una buena forma de despistar sobre mis verdaderos gustos.

Con los años decidí decirle a mi madre que era un bollerón de tomo y lomo. Ella se sorprendió diciéndome que para nada se lo esperaba. La verdad es que me sentí molesta. ¿Cómo no se lo iba a esperar? Le dije: “A ver ama, si tengo el cuarto forrado con fotos de Whitney Houston, qué creías, ¿que quería ser negra?”

No volvimos a hablar del tema y mi obsesión por Whitney Houston desapareció antes que ella misma.

 

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5 Comentarios en este Post

  1. Josele dice:

    Curiosa entrada… ¿Telecinco te cambió de acera? Un momento…. ¿Me estás diciendo que somos de la misma quinta, chispa más o menos?

  2. A dice:

    Re-like!!!
    Y reflexiones profundas…Andrea era pobre y judía..creo que esto no lo pensaron muy bien….

  1. […] empecé a despuntar en los 90, que tras una intensa obsesión por Whitney Houston y Mariah Carey tapándose el oído para entonar, decidí que yo valía mucho más que la fórmula […]

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