Nuevo disco de The National y reflexiones digitales

Nuevo disco The National

Reconozco ser una de esas personas encantadas con la era tecnológica que estamos viviendo. Pensar que en poco tiempo podremos tirar de la cadena del baño vía bluetooth me enamora el alma.

También reconozco que soy la reina del Diógenes digital y tengo el vicio de hacerme con todo lo que se me pone por delante con la etiqueta download para luego dejarlo olvidado en alguno de los discos duros que inundan mi salón.

Mi primer ataque de ansiedad vino a la vez que mi primer disco en mp3. Cuando ví aquel playlist infinito con temas y temas de decenas de artistas casi infarto al lado de la minicadena.

Lástima que la llegada de aquel avance tecnológico llegara de la mano de mi incorporación al mundo laboral.  En aquella época dejaba de ser un parásito becado por la Diputación Foral vasca y mis horas para moñear investigando el grupo de turno y hacer playbacks delante de algún espejo todavía sin colgar pasaban a la historia.

Pasé de emplear parte de mis ahorros en comprar un disco super deseado,  de escucharlo y sobarlo hasta que sus páginas con las letras de las canciones perdían su rigidez a ingerir indiscriminadamente todo lo que se lanzaba al mercado sin saber ni cómo ni porqué ese disco había llegado a mis manos, a mis oídos y a mi iPod.

En poco tiempo los únicos discos que tenía originales eran los de La oreja de Van Gogh (por aquello de que era una terrorista musical y me lo vendieron como un grupo Indie Vasco), Placebo y la banda sonora de Tierra compuesta por Alberto Iglesias, que al haber sido mi primer cd comprado con el dinero de mi paga, me acompañará siempre.

Estas reflexiones han aparecido tras escuchar el nuevo disco de The National, que aunque de manera oficial se pone hoy (20 de Mayo) a la venta, se podía escuchar en streaming en algunas páginas de Internet.

Trouble will find me”, que es como se llama el 6º album del grupo de Matt Berninger, puede que se convierta en el disco que me obsesione este año. Si bien hace 4 días estaba vendida con el Tigeraso de Maluca, los de Cincinnati acuden a mi rescate con un discazo de 13 temas que son, y con perdón, a-c-o-j-o-n-a-n-t-e-s.  Cuando los escucho con auriculares puedo decir que Bryan Devendorf marca el ritmo de los latidos de mi corazón. Y con esta frase ya me puedo encender un incienso por mística.

Con el disco “High Violet”, el anterior, me enganché muchísmo al tema “Anyone’s ghost”, de hecho fue el tema que me hizo parar y escucharlos en serio. Como de costumbre, cuando alguien me recomendó esta banda no empecé poco a poco, sino que me hice con toda su discografía, que en su momento era la friolera de 5 discos. Por si no fuera suficiente atracón llegaron al mismo tiempo que Editors, y como las voces de ambos vocalistas  me parecieron el colmo de la masculinidad, les metí en el mismo saco y corrieron el riesgo de que nunca llegara a diferenciar un grupo de otro. Eso me ocurrió la vez que en una cinta de 90 ocupé la cara A con Green Day y la B con Off Sring.  Todavía pierdo al quien es quien cuando los escucho.

Aunque con cosas como estas que hacen The National en el MoMA de Nueva York, tocando durante horas en bucle el tema Sorrow,  es casi es imposible confundirlos con cualquier otra banda, por muy buena que también sea.

Trouble will find me” llega a mi vida como llegan los grupos que me impactan, con furia de huracán, marcando un antes y un después en mis sentimientos. No sólo quiero escucharlos, quiero amarlos y respetarlos hasta el fin de sus días. Aunque teniendo en cuenta que el bueno de Matt acaba de comunicar que puede abandonar The National en cualquier momento, quizá esta declaración a lo  “A Dios pongo por Testigo” se quede en una mamarrachada más de las mías.

El tema “Demons”, que precisamente es la canción que más amor odio me despierta es el primer tema que se pudo escuchar del nuevo disco, por lo tanto dejo el video para que podamos comentar. El tema en realidad es maravilloso, pero no llego a encontrar el ritmo. No es que no lo encuentre, es que siento como si la letra no llegara a encajar con la música y la música a su vez buscara su sitio acelerando y desacelerando,  pero también creo que es esto, precisamente, lo que lo convierte en un must.

Mujeres, estad atentas porque Matt regresa para susurrarnos al oído cosas como “Everything I love is on the table. Everything I love is out to sea” sacado del tema Don’t swallow the cap, posiblemente el tema que más he escuchado y escucharé  de este disco. Ya tengo hasta un pequeño posturno asociado por si corro la suerte de cantarla en algún karaoke.

Sólo me viene a la cabeza que  si a mí esta voz grave y elegante me ha dejado sin respiración, no me quiero imaginar a las féminas heterosexuales en edad de merecer. El 20 de Noviembre las veo a todas en Vistalegre haciendo cola bragas en mano para poder lanzarlas en el único concierto que la banda ofrece en España. Ellos se venden caro.

Y como éramos pocos parió la abuela, además del nuevo disco de The National, tenemos al hermano pequeño de Matt Berninger a punto de estrenar Mistaken for strangers, el documental que narra la última gira del grupo. El trailer es una premonición de las ganas que vamos a tener de verlo, ¿verdad?

 

 

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