La tecnología es cosa de hombres

Ayer llegué a una conclusión: La tecnología es cosa de hombres. Y no es que haya llegado yo sola a esta afirmación, es que así me lo confirmó el evento al que asistí en Matadero. Asistí a unas ponencias que ofrecía Retina en las que los ponentes daban su visión o aportación a los contenidos tecnológicos o nos hablaban de las nuevas formas de conectar con los usuarios a través de innovadores enfoques tecnológicos como la realidad aumentada, experiencias inmersivas y un largo etcétera. Podéis ver la explicación más desarrollada aquí.

Las ponencias estuvieron muy interesantes, algunas más que otras, como siempre, pero se agradecen este tipo de eventos y más en sitios tan espectaculares como la casa del lector de Matadero. Esto no quita para que flipara o me indignara, no sé qué verbo representa mejor lo que sentí cuando fui consciente de que de los 12 ponentes, sólo 1 fuera mujer. Y lo más curioso es que el público podría ser mayoritariamente femenino… es decir, no era una cosa de hombres, que pudiera interesar solo a la población masculina de Madrid. No, había mujeres y muchas, que se interesaban, aplaudían y hasta cogían notas.

¿De verdad no hay mujeres haciendo cosas interesantes en el mundo de las tecnologías? ¿Ninguna mujer que se dedique a la realidad aumentada? ¿Ninguna mujer que haya creado algo alucinante en las nuevas experiencias narrativas audiovisuales? NO ME LO CREO.

Lo más curioso, lo que más pena me da, he de confesar, es que a mí todo me parecía normal hasta que casi al final de las ponencias apareció Melanie Parejo para dar su charla de 10 minutos. Cuando mi amiga comentó extrañada: “¡uy, una mujer!” Ahí fue cuando tristemente fui consciente de que efectivamente nos habíamos tragado hora y media de charlas ofrecidas por hombres sin pestañear, sin plantearnos por qué, por qué solo había hombres haciéndonos conocer sus proezas en el mundo del marketing.  Shame on me, me dije.

Dejo una foto de la única asistente femenina, que bien merece más de 10 minutos de gloria.

melanie parejo

¿No es un poco ridículo que a estas alturas y con la que está cayendo, sigamos asistiendo a verdaderos campos de nabos parlantes? Sin acritud, eh. ¿Nadie se dio cuenta de que esto cantaba todo aquello? Igual el problema es que no canta, como no me cantó a mí hasta que oí aquella voz que susurraba, “uy, una mujer”.  Igual el problema está en que todo nos parece normal, que siempre ha sido así y como siempre ha sido así es que es lo que hay.

Pero insisto, las charlas me parecieron muy interesantes, algunas más que otras, como digo, pero ojalá se repitan, y ojalá lean este humilde post y esta humilde opinión y en la siguiente entrega veamos el comentado empoderamiento femenino sobre las tablas de aquel escenario. He dicho.

 

 

 

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